
Te tengo para tiempo de un amigo y de todo lo incierto.
Verás mucho pero entendrás poco,
sentirás tus pies pero no tus ojos.
Mientras te hagas viejo verás cercer la energía de tu hijo
y como la tuya pasará abajo
pero si sabes que ahí no se acaba
no tendrás arrepentimiento, duda, ni aspecto molesto
y cuando te toque dejar tu ego
cerrarás los ojos y pensarás
que cuando estés bajo tierra
quieres nacer como un árbol.

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